“Esto es lo que hay que hacer: no llegar a conclusiones, sino decir qué otras preguntas están cambiando nuestra manera de observar y de analizar.”
“Children under 10 seem to be most susceptible to becoming addicted, so these parents draw the line at not allowing any gadgets during the week. On weekends, there are limits of 30 minutes to two hours on iPad and smartphone use. And 10- to 14-year-olds are allowed to use computers on school nights, but only for homework.”

¿Por qué se ha banalizando tanto esta acción?

Para concluir, el problema no radica en que por hacer parte de esta reflexión, no se deban utilizar estos elementos o gestos, pues de hecho reitero que algunos de estos son de absoluta coherencia para dar sentido a una propuesta que necesite plantear un mensaje o una reflexión de forma específica. Tampoco  se pretende desprestigiar un medio como este, pues la performance desde sus inicios ha rescatado el acto creador del artista y ha revalorizado de manera especial el cuerpo humano y cómo éste es soporte y medio para ejecutar una obra de arte. Lo que no resulta tan positivo es la manera tan “light” en que una performance se suele hacer y esto sí que vale la pena reflexionarlo.

“A los jóvenes negros se les tiene muy presentes por medio de la vigilancia a que los sujeta una cultura dominante que al mismo tiempo los desea y los detesta. Sus estilos inundan los mercados, desde la música y el lenguaje hip-hop a la manera de vestir y de llevar el cabello. En cambio, sus cuerpos cada vez más llenan las comisarías y las celdas de las prisiones. Si han escapado de la invisibilidad en tanto condición de la opresión que padecen, los jóvenes negros ahora sufren una exposición excesiva, una estigmatización. De poco cabe enorgullecerse en tan adversas circunstancias, si bien el hip-hop ha aportado un poderoso medio de autoafirmación. Y la fuente de un genuino orgullo para muchos aficionados al hip-hop -esto es, que su cultura da relevancia a artistas de calidad, vinculados por temática y por tonalidad con los primeros poetas del orgullo negro y de la revolución- se les escapa a muchos más allá de su cultura. De hecho, en el fondo de esa hipervisible cultura juvenil negra que ahora prevalece, hay aspectos y planteamientos que apenas reciben tiempo de emisión en las pantallas o en las radios. Al fin y al cabo, los medios de comunicación normalizados son adictos a los más vándalos, a los más materialistas de los hip-hoperos, mientras que a los verdaderos rebeldes y a los más espirituales se les silencia.”
— Michael Eric Dyson
“A menudo me he preguntado lo siguiente: ¿seguiría yo escribiendo a día de hoy si me dijeran que mañana sobrevendrá una catástrofe cósmica que destruya el universo, de modo que nadie pudiera leer mañana lo que escribo hoy? Instintivamente, respondería que no. ¿Para qué escribir, si nadie va a leerme? Acto seguido, y también por instinto, diría que sí, aunque sólo sea porque albergo la frenética esperanza de que, en medio de la catástrofe galáctica, alguna estrella tal vez sobreviviera y en el futuro alguien podría descifrar mis signos. En ese caso, escribir incluso en la víspera del Apocalipsis seguiría teniendo pleno sentido. Uno escribe solamente para un lector. Quien diga que escribe sólo para sí mismo no incurre forzosamente en una mentira. Lo único que sucede es que es un ateo pavoroso. Incluso desde un punto de vista rigurosamente laico. Infeliz y desesperado es el escritor que no puede dirigirse a un lector futuro.”
— Umberto Eco, “Cómo escribo”
“Y quién mejor que Sócrates para ejemplificar este cuidado de uno mismo, ese afán por dejar de preocuparse por la fama, el honor o las riquezas y comenzar a ocuparse de lo que es verdaderamente importante, del cuidado de tu alma, pues “en lo que se refiere a tu razón, a la verdad y a tu alma, que habría que mejorar sin descanso, no te inquietas por ellas y ni siquiera las tienes en consideración” (Apología de Sócrates, 29a). Foucault nos recuerda que Sócrates es el hombre que encarna a la perfección esta preocupación por uno mismo.
O Epicuro, que instaba a jóvenes y mayores a filosofar, pues “nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para cuidad nuestra alma”, y recomendaba que “todo hombre debe ocuparse día y noche y a lo largo de toda la vida de su propia alma”. Y Foucault aplicó también consigo mismo esta función terapéutica de la filosofía, pues la preparación de sus cursos y conferencias sobre estos temas (y de sus últimas obras) fueron para él una auténtica meditación sobre la muerte, un ejercicio en el arte de vivir (y de morir), como nos recuerda su amigo el profesor Paul Veyne.”
“But I learn so much from all of them because it’s kind of enforced compassion. That whole adage about walking in another person’s moccasins is really true. You get to understand, viscerally, how alike everybody is and how everybody is afraid of the same things and needs the same things and how in a circumstance you can do things and feel things you never dreamed you could.”
— Susan Sarandon
“Three simple rules in life. 1. If you do not go after what you want, you’ll never have it. 2. If you do not ask, the answer will always be no. 3. If you do not step forward, you will always be in the same place.”
— (via messinah)

(via supersonicyouth)